Virgin es una marca británica fundada en 1970 que comenzó con la venta de discos por correo y se expandió a múltiples sectores. Su identidad visual y estratégica se construyó sobre una imagen disruptiva y accesible, diferenciándose de la competencia tradicional. La marca utilizó el diseño no solo como estética, sino como herramienta de posicionamiento para comunicar valores de rebeldía y cercanía. Su crecimiento a lo largo de las décadas de 1970 y 1980 consolidó un modelo de negocio donde la coherencia visual y la narrativa de marca fueron elementos centrales. Virgin representa un caso de estudio relevante para entender cómo el diseño y la publicidad se integraron en la estrategia corporativa durante la segunda mitad del siglo XX, influyendo en la percepción del consumidor y en la industria creativa.