Figura antropomórfica del folclore ibérico y latinoamericano, empleada como mecanismo disuasorio para inducir la obediencia en la infancia. Su origen se remonta al siglo XV, con testimonios en el Cancionero de Antón de Montoro, y su etimología se vincula a la forma del fruto del coco o al capirote inquisitorial. Carece de una forma física definida, lo que le permite adaptarse a diversas culturas, desde la Coca de Portugal hasta el Cucuy de México. Ha influido en la literatura, el arte (como la pintura de Goya) y la cultura popular contemporánea.