El cine como patrimonio cultural es un concepto que define la relevancia histórica y social de las obras cinematográficas más allá de su valor comercial. Esta perspectiva, impulsada por instituciones como la UNESCO y la FIAF, establece que las películas son documentos de la época en que fueron creadas, reflejando contextos políticos, tecnológicos y artísticos. La conservación de este patrimonio no se limita a la preservación física de las copias, sino que incluye la restauración, la digitalización y la difusión accesible. En este marco, las filmotecas y los museos del cine actúan como guardianes de la memoria audiovisual, asegurando que las generaciones futuras puedan acceder a estas obras. La entidad abarca tanto las producciones clásicas como las contemporáneas, reconociendo que el valor patrimonial se construye a través del tiempo y la recepción crítica. Este enfoque transforma la película de un producto de entretenimiento a un bien cultural inmaterial que requiere protección activa y estudio académico continuo.