Técnicas de captura digital como el escaneo 3D y la fotogrametría permiten registrar la geometría y la apariencia de objetos y espacios patrimoniales con alta precisión. Su uso en museos y sitios históricos facilita la documentación, la conservación preventiva y la creación de réplicas táctiles o experiencias de realidad aumentada, ampliando el acceso al patrimonio más allá de la observación visual pasiva.